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Constelaciones con Mari

Qué significa tomar a la madre en constelaciones

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Publicado el · 9 min de lectura

Una persona sentada en una silla de madera con las manos abiertas sobre las rodillas, las palmas hacia arriba, frente a una silla vacía

Quiere decir recibir la vida que te llegó a través de tu mamá tal como vino, sin seguir pidiéndole que sea otra. En las constelaciones familiares, tomar a la madre es una de las ideas centrales de Bert Hellinger y también una de las que peor se entienden: mucha gente la escucha como "perdonar todo" o "acercarse a la fuerza", y no es eso. Aquí te explico qué quería decir Hellinger, qué cambia cuando alguien la toma, qué pasa si tu madre te hizo daño y, al final, tienes un ejercicio para hacer sentada o sentado, sin papeles en el piso.

¿Qué quiere decir "tomar" en constelaciones?

"Tomar" es la palabra que usan las traducciones al español de Hellinger para el verbo alemán nehmen, que también se puede leer como "recibir" o "aceptar". Tomar a la madre es recibirla. No a la madre que te hubiera gustado tener, sino a la que te tocó, con lo que te dio y con lo que no.

La idea se apoya en lo que Hellinger llamaba el equilibrio entre dar y tomar. Entre iguales, como en una pareja, lo que uno da y lo que recibe tiende a emparejarse. Con los padres eso no se puede: lo que nos dieron, empezando por la vida, es tan grande que no hay forma de devolverlo. Según este enfoque, el hijo no salda esa deuda con sus padres. La pasa hacia adelante, a sus hijos o a lo que haga con su vida.

Por eso tomar a la madre tiene algo de humildad. Te pones en el lugar de quien recibe, que es el lugar del pequeño, y dejas de discutir el regalo.

¿Qué decía Bert Hellinger sobre la madre?

Hellinger le daba a la madre un lugar muy grande. En sus talleres y en libros como Órdenes del amor insistía en que la relación con la madre se refleja en la relación con la vida misma: en cómo recibimos, en cómo nos cuidamos, en si nos permitimos que nos vaya bien. Lo decía de muchas maneras y con un tono bastante tajante, que hoy a mí me resulta exagerado.

También decía que el hijo que rechaza a su madre, en el fondo, se rechaza a sí mismo, porque la mitad de lo que es le vino de ella. Esta parte sí la veo seguido. Las personas que más pelean con su madre por dentro suelen ser muy duras consigo mismas.

Hay una búsqueda frecuente, "Bert Hellinger sanar a la madre", que vale la pena aclarar. Hellinger no proponía que el hijo sanara a su madre. Decía casi lo contrario: que cuando un hijo intenta salvar, cuidar o reparar a su madre, se pone por encima de ella, y eso lo agota a él y no la ayuda a ella. El movimiento que proponía era el inverso. El hijo deja de cargar con la vida de su madre y se queda con la suya.

No todo lo que dijo Hellinger sobre las madres me parece bien. Algunas de sus frases sobre madres que habían sufrido abusos o sobre el aborto son duras y, para mí, injustas. Si te interesa esa discusión, está en la sección sobre Bert Hellinger y su método.

¿Qué no es tomar a la madre?

No es perdonarla. Perdonar tiene que ver con lo que ella hizo; tomarla, con lo que te llegó. Hay quien perdona a su madre y todavía no la toma, y hay quien la toma sin haberla perdonado nunca.

Tampoco es acercarte. Puedes tomar a tu madre viviendo en otro país, sin llamarla, con una distancia que te cuide. Lo que cambia es algo interno: dejas de pelearte con ella por dentro.

Y tampoco es estar de acuerdo con ella. Puedes pensar que se equivocó en casi todo y, aun así, reconocer que te dio la vida y que eso ya es bastante.

¿Cómo se nota cuando alguien no tomó a su madre?

En constelaciones se ve en el cuerpo de quien representa al hijo. Mira para otro lado, se pone delante de la madre como si la protegiera, o se para detrás de ella como si la sostuviera. Pocas veces se queda enfrente, a la distancia de un hijo.

En la vida diaria aparece de formas menos visibles. Una crítica constante, en voz alta o por dentro, a todo lo que ella hace. La sensación de tener que darle a tu madre lo que ella no tuvo. Un "yo nunca voy a ser como ella" que se repite y que termina pareciéndose bastante a lo que ella era. Si te reconoces en esto, el artículo sobre la herida materna cuenta las señales con más detalle.

Pongamos que Martín, 44 años, profesor de educación física, dice en un taller que con su madre está todo bien, que la ve los domingos y le arregla lo que se rompe en la casa.

Cuando ubica a su representante y a la de su madre, pone a su representante detrás de ella, con las manos casi en sus hombros. Quien representa a la madre dice que se siente sostenida y un poco incómoda. El representante de Martín dice que está cansado. La persona que guía le pide que dé dos pasos y se ponga enfrente. Le cuesta. Cuando lo hace, le dice a su madre: "Tú eres la grande y yo el pequeño. Tomo lo que me diste". La representante de la madre se ríe, aliviada. El domingo siguiente Martín va a almorzar y no arregla nada. Le resulta raro y, dice, más liviano.

Un ejercicio para tomar a la madre

Este ejercicio se hace sentado y con los ojos cerrados. Es distinto del de los dos papeles en el piso del ejercicio para sanar con mamá en casa, que trabaja la distancia entre tú y ella. Aquí el foco está en recibir.

Las manos abiertas

Te lleva unos 15 minutos. Necesitas dos sillas, una frente a la otra, a un metro de distancia, y un lugar tranquilo.

  1. Siéntate en una silla con los pies apoyados en el piso. La otra silla queda vacía, frente a ti, para tu madre.
  2. Cierra los ojos y respira tres veces, más lento de lo habitual.
  3. Piensa en tu madre sentada en la silla de enfrente. No la madre ideal: ella, con la ropa que usa y con la cara que pone cuando está cansada.
  4. Fíjate en lo primero que sientes. Ganas de acercarte, de irte, de cerrar los brazos. Solo nótalo.
  5. Pon las manos sobre las rodillas, con las palmas hacia arriba. Es el gesto de quien recibe.
  6. Di en voz baja: "Mamá, tú eres la grande y yo soy la pequeña" (o "el pequeño").
  7. Si puedes, sigue: "Tomo la vida que me llegó a través de ti. Tal como vino".
  8. Quédate un minuto así, con las manos abiertas, sin agregar nada.
  9. Cierra las manos despacio y llévalas al pecho, como si guardaras algo. Abre los ojos.

Qué suele pasar

A muchas personas les cuesta dejar las manos abiertas. Las cierran sin darse cuenta, o las ponen boca abajo. Eso dice algo sobre lo difícil que es recibir, y está bien que pase. Otras sienten calor en las palmas, o ganas de llorar en el paso 7.

El error más común

Decir la frase del paso 7 cuando todavía no es verdad para ti, solo porque está escrita. Si la frase te parece falsa, di "Todavía no puedo tomar todo. Tomo la vida". Es una frase honesta y sirve igual.

Cuándo no hacerlo sola o solo

Si tu madre te maltrató o abusó de ti, si murió hace poco o si estás pasando una crisis fuerte, no hagas este ejercicio a solas. Hazlo con un psicólogo o con alguien de confianza en la habitación.

¿Y si mi madre me hizo daño?

Entonces tomar a la madre se vuelve más chico, y está bien que sea así. Puedes quedarte solo con la vida: "La vida me llegó por ti. Lo demás no lo tomo". Reconocer de dónde vienes no te obliga a nada más.

En algunos talleres se presiona a las personas a abrazar a la madre, a pedirle perdón o a decir frases que todavía no sienten. No lo apruebo. Un ejercicio que te obliga a mentir no ayuda, y si hubo abuso puede dejarte peor. Lo primero es que estés a salvo, con límites claros y acompañada o acompañado por un profesional.

¿Qué pasa con la abuela?

A veces una persona no puede tomar a su madre porque su madre tampoco pudo tomar a la suya. Se ve cuando, en una constelación, la representante de la madre no mira a su hija sino hacia atrás, hacia alguien que no está en el campo. En esos casos ayuda poner a la abuela y, a veces, a la bisabuela. Lo explico en el artículo sobre constelar el linaje materno, que tiene un ejercicio con tres generaciones.

Con papá existe el movimiento equivalente, que Hellinger llamaba "tomar al padre", y que tiene sus propias trampas: lo cuento en qué significa tomar al padre. Si quieres seguir trabajando esto unos minutos por día, en Soltando Cargas hay un plan de siete días sobre lo que heredaste de tu familia. Y para lo demás que tiene que ver con tu madre, la sección de la relación con mamá reúne todo.

Preguntas frecuentes

¿Tomar a la madre es lo mismo que perdonarla?

No. Perdonar tiene que ver con lo que ella hizo. Tomar a la madre tiene que ver con lo que te llegó a través de ella, empezando por la vida. Se puede tomar a una madre sin haberla perdonado, y hay gente que la perdona y sigue sin tomarla.

¿Puedo tomar a mi madre si me abandonó o me maltrató?

Puedes reconocer que la vida te llegó por ella sin acercarte, sin justificarla y sin volver a verla. Si hubo maltrato o abuso, este trabajo conviene hacerlo con un profesional de salud mental, y nadie debería apurarte.

¿Es verdad que si no tomas a tu madre te va mal en el dinero o en la pareja?

Es lo que se repite en muchos talleres, y yo lo diría con más cuidado. Hellinger relacionaba la madre con la vida y con la capacidad de recibir, pero no hay estudios que muestren esa relación. Lo que sí veo es que a quien le cuesta recibir de su madre, muchas veces le cuesta recibir en general.

¿Tomar a la madre se hace una sola vez?

No. Se parece más a una práctica que a un trámite. Hay personas que sienten un cambio fuerte en una constelación y después, con los años, vuelven a encontrarse con partes de su madre que todavía no habían tomado.

Foto de Mari

Escrito por Mari

Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.

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