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Constelaciones con Mari

Constelar el linaje materno y a la abuela materna

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Publicado el · 9 min de lectura

Cuatro hojas de papel en fila sobre un piso de madera, cada una con un nombre escrito a mano, y una persona descalza parada sobre la primera

Constelar el linaje materno es poner en el espacio, con personas o con papeles, a tu madre, a su madre y a la madre de ella, para ver qué pasó entre esas mujeres y qué de eso te sigue llegando. Se hace cuando el trabajo con mamá se traba: cuando la relación con ella no se mueve por más que la mires, porque lo que pesa viene de antes. Casi siempre la que aparece es la abuela materna. Aquí te cuento cuándo tiene sentido, qué suele verse, qué hacer con lo que no sabes y un ejercicio con cuatro papeles para hacer en casa.

¿Qué es el linaje materno en constelaciones?

Es la línea de las mujeres por el lado de tu madre: tu madre, tu abuela materna, tu bisabuela, y así hacia atrás. En constelaciones se le presta atención porque muchas cosas que una persona vive con su madre ya estaban entre su madre y su abuela. Una forma de no mirar a los hijos, una relación con el dinero, la idea de que a las mujeres de la familia los hombres "se les van".

Algunas personas lo llaman linaje femenino. No es lo mismo: el linaje femenino incluye también a las mujeres del lado de tu padre. Aquí hablo solo del materno, que es el que más aparece cuando el tema es la madre. Si te interesa la línea completa, está el artículo sobre el linaje femenino, y la línea de tu padre tiene el suyo en la abuela paterna y el linaje paterno.

Una aclaración que hago siempre. Que algo se repita entre generaciones no quiere decir que haya una maldición ni un destino escrito. Lo que se repite suele tener explicaciones bastante terrenales: lo que se aprende mirando, lo que nunca se habló, la forma de criar que cada mujer recibió y pasó.

¿Cuándo tiene sentido constelar a la abuela materna?

Tiene sentido cuando trabajas con tu madre y sientes que ella no te puede ver porque está mirando a otra parte. En las constelaciones esto se ve literal: la representante de la madre no mira a su hija, mira por encima de ella, hacia atrás, como si buscara a alguien.

También tiene sentido cuando en tu historia hay algo que nadie quiere contar sobre la abuela. Un primer marido del que no se habla. Un hijo que murió de chico. Una abuela que fue internada, que se fue de la casa o que crió a sus hijos sola después de una guerra. Esas historias que se cuentan bajito, o que se cortan cuando entra un niño a la cocina, suelen pesar más de lo que parece.

Y tiene sentido cuando fue tu abuela la que te crió. En ese caso la abuela materna ocupó, por un tiempo, el lugar de madre, y eso deja una mezcla de gratitud y confusión que conviene ordenar.

¿Qué suele verse cuando se constela el linaje materno?

Lo que más veo es una cadena de hijas cuidando a sus madres. La abuela quedó viuda o triste, la madre se puso a cuidarla desde chica, y la nieta, sin darse cuenta, terminó cuidando a su madre. Tres generaciones de mujeres paradas detrás de la anterior, sosteniéndola, ninguna en su lugar de hija.

Otra cosa frecuente son las madres que perdieron hijos. Cuando una abuela perdió un bebé o un hijo pequeño, a veces se quedó con la mirada en ese hijo, y la hija que vino después creció sin esa mirada. Lo mismo, una generación más abajo, puede pasarle a la nieta.

También aparece la exclusión. Hellinger insistía en que todos los miembros de una familia tienen derecho a pertenecer, también los que se quieren olvidar. Una tía abuela que "se portó mal", una abuela que abandonó a sus hijos, una bisabuela de la que solo se sabe el nombre. Según este enfoque, cuando a alguien se lo saca de la historia familiar, otra persona más joven repite algo de su destino sin saberlo.

No todo lo que aparece en una constelación es un hecho. Una representante que siente frío no prueba que tu bisabuela haya muerto en invierno. Tómalo como una imagen que te hace preguntas, no como una respuesta.

Pongamos que Rodrigo, 39 años, enfermero, consulta porque en todas sus parejas termina sintiéndose el que cuida, y se cansa.

Primero ubica a su madre y a él. Su representante se pone muy cerca de ella, casi de costado, atento. Quien guía agrega a la abuela materna. La madre se da vuelta hacia la abuela y se pone tensa. Rodrigo cuenta entonces que su abuela tuvo seis hijos, que dos murieron de chicos y que su madre, la mayor, crió a los hermanos que quedaron. Ponen dos personas en el lugar de esos niños muertos, en el piso, al lado de la abuela. La abuela por fin los mira. La madre se afloja y retrocede. Queda frente a Rodrigo, a la distancia de una madre. Él dice que es la primera vez que no siente que tiene que hacer algo. Semanas después le cuenta a su pareja que quiere que, por una vez, lo cuide ella.

¿Cómo se hace en casa?

En casa no se hace una constelación completa, pero sí se puede mirar la línea de mujeres con papeles. Es una versión simple y bastante segura si no hay en tu historia nada que te asuste. Antes del ejercicio, junta lo que sepas de tu madre, tu abuela y tu bisabuela: año de nacimiento, dónde vivieron, cuántos hijos tuvieron, si alguno murió, cómo murieron ellas. Si no sabes casi nada, igual sirve.

Yo lo hice por primera vez con muy pocos datos de mi abuela. Del lado de la bisabuela tenía solo un nombre y un pueblo. Me sirvió igual, porque lo que me mostró fue cuánto peso le había puesto a mi madre sin saber que ella también venía cargada.

La fila de las mujeres

Te lleva unos 25 minutos. Necesitas cuatro hojas, un marcador y espacio en el piso para una fila de unos tres metros.

  1. Escribe en cada hoja, con letra grande: "yo", "mamá", "abuela" y "bisabuela". Si sabes los nombres, agrégalos debajo.
  2. Pon las cuatro hojas en fila, una detrás de otra, separadas por medio paso. La tuya va adelante y la de la bisabuela al final.
  3. Párate sobre la hoja de la bisabuela, mirando hacia adelante, hacia las demás. Quédate un minuto y nota cómo te sientes en ese lugar. No hace falta que sepas nada de ella.
  4. Pasa a la hoja de la abuela y haz lo mismo. Fíjate si cambia algo en el cuerpo: más peso, más frío, ganas de sentarte.
  5. Pasa a la de mamá. Otra vez, un minuto, solo notando.
  6. Párate en tu hoja, de espaldas a las demás, mirando hacia adelante. Siente que detrás tienes a tu madre, detrás de ella a su madre y detrás a la madre de ella.
  7. Di en voz baja: "Todas ustedes vinieron antes que yo. Les doy su lugar".
  8. Si puedes, agrega: "Lo que fue de ustedes se lo dejo. Yo tomo la vida y sigo hacia adelante".
  9. Da un paso hacia adelante, fuera de la fila. Quédate ahí un momento. Después junta las hojas de atrás hacia adelante y guárdalas juntas.

Qué suele pasar

Muchas personas sienten algo distinto en cada hoja, aunque no sepan explicar por qué. Es común que una de las tres se sienta mucho más pesada que las otras; anota cuál fue. Si no sientes nada, también sirve: anota en qué hoja te costó quedarte el minuto entero.

El error más común

Usar el ejercicio para buscar a la culpable. "Todo empezó con la abuela" es tan injusto como "todo es culpa de mamá". Cada una hizo lo que pudo con lo que recibió, y eso no quiere decir que todo lo que hicieron estuvo bien.

Cuándo no hacerlo sola o solo

Si sabes o sospechas que en tu línea materna hubo abuso, suicidio, asesinato o violencia grave, no hagas este ejercicio a solas. Tampoco si estás de duelo reciente o en una crisis. En esos casos hazlo con un profesional.

¿Qué hago con lo que no sé de mi abuela?

Pregunta, si todavía hay a quién. Tías, primas mayores, vecinas viejas del barrio. Muchas historias familiares se pierden por no preguntar a tiempo, y a veces una sola conversación ordena años de dudas. Pregunta con cuidado y acepta un "no quiero hablar de eso" sin insistir.

Si ya no hay a quién preguntar, lo que no sabes también tiene su lugar. En la hoja de la bisabuela puedes escribir "la que no conozco". Darle un lugar a alguien de quien no sabes nada es, en el enfoque de las constelaciones, una forma de incluirla.

¿Y si fue mi abuela la que me crió?

Entonces tienes dos mujeres que ocuparon un lugar de madre, y las dos lo tienen. Tu madre, porque la vida te llegó por ella. Tu abuela, porque te cuidó. Lo que suele hacer daño es que una le quite el lugar a la otra: que la abuela sea "la verdadera madre" y la madre quede afuera, o al revés.

En el ejercicio puedes agregar una hoja con el nombre de tu abuela al costado de la fila y decirle: "Tú me cuidaste cuando mamá no pudo. Gracias". La madre sigue en su lugar en la fila.

Si llegaste aquí desde lo que te pasa con tu madre, quizás te sirva leer antes sobre la herida materna o sobre qué significa tomar a la madre, y hacer el ejercicio para sanar con mamá en casa antes que este. Si lo que te llama es lo que viene de más atrás, la sección de ancestros y lealtades familiares tiene más. Y si quieres un plan para mirar lo heredado de a poco, diez minutos por día, está Soltando Cargas. Los demás artículos sobre mamá están en la sección de la relación con mamá.

Preguntas frecuentes

¿Necesito saber la historia de mi abuela materna para constelar?

No. Ayuda saber algunos datos básicos (si perdió hijos, si quedó viuda, si migró, si hubo una muerte temprana), pero muchas constelaciones se hacen sin saber casi nada. Lo que no sabes también aparece, a veces, como un vacío que la persona que guía sabe leer.

¿Y si no conocí a mi abuela o a mi madre?

Se puede constelar igual. Se pone a alguien en su lugar o un papel con su nombre, aunque no tengas ninguna imagen de ella. En este enfoque, la vida te llegó a través de ellas de todos modos.

¿Los hombres también pueden constelar el linaje materno?

Sí. El linaje materno es la línea de tu madre, y la tienes seas hombre o mujer. En los hombres suele aparecer en cómo se relacionan con las mujeres y con el cuidado.

¿Constelar a la abuela puede remover cosas difíciles?

Puede. En muchas familias, detrás de la abuela hay guerras, migraciones forzadas, hijos muertos o violencia. Si te enteras de algo así o te vienen recuerdos que te asustan, para y busca a un profesional de salud mental.

¿Constelar el linaje materno cambia lo que pasó?

No. Lo que pasó, pasó. Lo que a veces cambia es cuánto de eso sigues cargando tú sin saberlo, y eso se nota en cosas chicas: una culpa que se afloja, una decisión que antes no te animabas a tomar.

Foto de Mari

Escrito por Mari

Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.

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