Saltar al contenido
Constelaciones con Mari

Herida materna, sus señales y cómo sanarla

Por
Publicado el · 10 min de lectura

Una mujer adulta sentada a la mesa de la cocina escribe una carta a mano, con una foto vieja de una madre y su bebé apoyada contra una taza

La herida materna es lo que queda en una persona adulta cuando, de chica o de chico, no recibió de su madre lo que necesitaba: que la miraran, que la calmaran, sentirse a salvo con ella. No es un diagnóstico. Es una forma de nombrar algo que mucha gente reconoce en cuanto lo lee. Desde las constelaciones familiares, sanar la herida materna quiere decir dos cosas bastante concretas: ver qué cargaba tu madre cuando no pudo darte eso, y dejar de esperar que te lo dé hoy. Aquí te cuento cómo reconocerla, qué la diferencia en hombres y en mujeres, y tienes un ejercicio para hacer en casa.

¿Qué es la herida materna y de dónde sale el nombre?

El nombre viene de la psicología popular, no de un manual clínico. Se hizo conocido en la última década con libros de autoayuda, entre ellos los de la escritora estadounidense Bethany Webster, y después en redes. Detrás hay una idea más vieja y mejor estudiada: la teoría del apego del psiquiatra británico John Bowlby, que en los años cincuenta y sesenta mostró cuánto pesa en un bebé tener una figura que responda cuando llora.

En las constelaciones el término casi no aparece, pero la idea sí. Bert Hellinger hablaba del movimiento amoroso interrumpido: el impulso de un niño hacia su madre que en algún momento se cortó. Una internación larga, un hermanito que murió y dejó a la madre ida durante meses, una separación temprana, una madre que tuvo que salir a trabajar a las tres semanas del parto. El niño no lo entiende. Lo que aprende es a no ir hacia ella, y de grande sigue sin ir, aunque quiera.

Me sirve más esta segunda mirada que la primera. "Herida" pone el foco en lo que te hicieron. "Movimiento interrumpido" pone el foco en algo que tú dejaste de hacer para protegerte y que, con tiempo, se puede retomar.

¿Cuáles son las señales de la herida materna?

Ninguna señal sola dice nada. Lo que hace pensar en una herida materna es que varias aparezcan juntas y que te acompañen desde siempre, con distintas personas.

Las que más veo en los talleres son estas. Te cuesta pedir ayuda y te sale mejor darla. Sientes culpa cuando estás bien y tu madre no lo está. Buscas en tus parejas, en tus jefes o en tus amigas una aprobación que nunca alcanza. Llamas a tu mamá y a los cinco minutos estás agotada o agotado, y aun así te sientes mal si no la llamas.

Hay otras menos obvias. Una es la sensación de no tener derecho a ocupar lugar: hablar bajito, pedir perdón por todo, no sentarte en la cabecera. Otra es una autoexigencia que no descansa, como si tuvieras que ganarte el afecto con resultados. Y una tercera, que sorprende, es la dificultad para recibir regalos o cuidados sin sentir que debes algo a cambio.

Muchas personas con herida materna tienen una relación aparentemente buena con su madre. Hablan todos los días. Lo que no hay es descanso en esa relación.

¿La herida materna en hombres se ve distinta?

Se ve distinta y se nombra menos. En los hombres suele aparecer como dificultad para quedarse en una pareja cuando la cosa se pone íntima, o al revés, como una búsqueda de mujeres a las que cuidar y salvar. También como un trato con la madre que va del hijo perfecto al que no la llama nunca, sin punto medio.

Un patrón que veo seguido es el del hijo que ocupó el lugar del padre ausente. Fue "el hombrecito de la casa" desde los diez años, y a los cuarenta sigue resolviéndole los trámites a su mamá mientras su pareja le pide que esté presente en su propia casa. En la mujer la herida materna se parece más a la autoexigencia y a la culpa. En el hombre, más a la distancia o a la sobreprotección. Son tendencias, y hay muchísimas excepciones.

¿Cómo se sana la herida materna desde las constelaciones?

Se sana mirando a tu madre como una persona que también fue hija. Eso es lo primero que mueven las constelaciones: ponen detrás de tu madre a su propia madre, y a veces detrás a la abuela de ella. Cuando alguien ve, ubicado en el espacio, que su mamá tampoco tuvo una madre que la mirara, algo se acomoda. No borra lo que te faltó. Le quita una parte de lo personal.

Lo segundo es dejar de esperar. A mí me costó años aceptar que mi madre no me iba a dar la conversación que yo quería tener con ella. Mientras la esperaba, cada visita era una pequeña decepción. Cuando dejé de esperarla, las visitas se hicieron más cortas y bastante más tranquilas.

Lo tercero es lo que en constelaciones se llama "tomar a la madre": recibir lo que sí llegó, empezando por la vida, sin pedir que sea otra cosa. Es un tema con su propio artículo, porque suele entenderse mal; lo explico en qué significa tomar a la madre.

Lo que no hace una constelación es reemplazar lo que no tuviste. Desconfío de las propuestas que prometen "reparar" la infancia en un fin de semana. Lo que sí he visto cambiar es la forma en que alguien se para frente a su madre, y eso, con el tiempo, cambia cómo se para frente a otros.

Pongamos que Valeria, 36 años, contadora, llega a una constelación porque en el trabajo nunca dice que no y termina los viernes a las diez de la noche.

Elige a una mujer para representar a su madre y la ubica de espaldas a ella, mirando hacia una ventana. Cuando la persona que guía pregunta qué pasaba en la familia cuando Valeria nació, ella recuerda que un año antes había muerto un hermano de su madre en un accidente. Ponen a alguien en el lugar de ese tío. La representante de la madre se queda mirándolo y dice que no puede darse vuelta. Valeria entiende algo que nunca había conectado: su madre estaba de duelo los primeros años de su vida. Esa semana no dice que no en el trabajo. Dos meses después, sí, por primera vez, y sin pedir perdón.

Un ejercicio para la herida materna en casa

Este ejercicio es de escritura y no de papeles en el piso, a propósito. Si buscas el de pararte frente a tu madre, está en el ejercicio para sanar con mamá en casa. Te sugiero hacer primero este y dejar pasar una semana antes de ese.

Las dos columnas y la carta que no se manda

Te lleva entre 30 y 40 minutos. Necesitas una hoja grande, una lapicera y un rato en el que nadie te interrumpa.

  1. Divide la hoja en dos columnas. Arriba de la izquierda escribe "Lo que esperé de mamá". Arriba de la derecha, "Lo que sí me dio".
  2. Llena la columna izquierda sin pensar mucho. Frases cortas: "que me preguntara cómo estaba", "que me defendiera de mi padre", "que se riera conmigo".
  3. Ahora llena la derecha. Incluye lo obvio, aunque te parezca poco: la vida, la comida, un techo, haber aprendido a coser. Si te cuesta, ve despacio.
  4. Mira las dos columnas un minuto entero. Fíjate cuál es más larga y qué sientes al ver la derecha.
  5. Debajo, escribe una carta corta a tu madre que empiece así: "Mamá, esto lo esperé mucho tiempo y no llegó". Nombra dos o tres cosas de la izquierda.
  6. Sigue con: "Esto sí me llegó de ti". Nombra lo de la derecha que puedas nombrar de verdad.
  7. Termina con una sola frase, la que puedas decir: "Dejo de esperar", "Todavía no puedo dejar de esperar" o "Lo demás lo busco en otro lado".
  8. No la mandes. Dobla la hoja y guárdala en un sobre. Dentro de un mes, léela y fíjate si cambiarías algo.

Qué suele pasar

Lo más común es que la columna izquierda salga rápido y la derecha cueste. También es común llorar en el paso 6, más que en el 5. Algunas personas se enojan al ver que la derecha tiene más cosas de las que creían, como si eso les quitara el derecho a estar dolidas. No te lo quita.

El error más común

Mandar la carta. Las ganas aparecen, sobre todo si tu madre está viva. Una carta escrita para ordenarte a ti, leída por ella, suele terminar en una discusión que te devuelve al mismo lugar. Si después de un mes todavía quieres hablarle, escribe otra pensada para ella.

Cuándo no hacerlo sola o solo

Si tu madre te maltrató o te abandonó, si murió hace poco o si estás en una época de crisis, haz este ejercicio con un psicólogo o con alguien que te acompañe.

¿Y si mi madre me hizo daño de verdad?

Entonces lo primero es tu seguridad, y después todo lo demás. Hay madres que golpearon, que humillaron, que no protegieron a sus hijos de un abuso. En esos casos la palabra "herida" se queda corta, y el trabajo va con un profesional de salud mental, con o sin constelaciones al costado.

No estoy de acuerdo con quienes dicen que hay que "honrar" a una madre así en el sentido de acercarse o de justificarla. En constelaciones, honrar a la madre quiere decir reconocer que la vida te llegó a través de ella. Puedes reconocerlo desde lejos, sin volver a verla, y sin que eso le dé la razón en nada. Tampoco tienes que reconocerlo ahora.

¿Se puede sanar la herida materna si mi mamá ya murió?

Sí. Mucho de este trabajo pasa adentro tuyo, y no depende de que ella cambie ni de que se entere. A veces hasta es más fácil, porque ya no hay que defenderse de la madre real y queda espacio para mirar a la que fue. Si murió hace menos de un año, ve despacio; en la sección de duelo y pérdidas hay más sobre eso.

¿Qué tiene que ver tu abuela con todo esto?

Bastante. Lo que tu madre no pudo darte, muchas veces tampoco lo recibió. Cuando alguien mira su herida materna con tiempo, casi siempre aparece la abuela, y a veces la bisabuela. Lo cuento en el artículo sobre constelar el linaje materno, que tiene un ejercicio con tres generaciones de mujeres.

Si quieres seguir con esto a un ritmo de diez minutos por día, en Soltando Cargas hay un plan de siete días pensado para lo que heredaste de tu familia, la madre incluida. Y si prefieres empezar por lo más simple, quédate con la carta de hoy y vuelve a leerla dentro de un mes. Los demás artículos sobre este vínculo están en la sección de la relación con mamá.

Preguntas frecuentes

¿La herida materna es un diagnóstico psicológico?

No. Es un nombre que se popularizó en libros de autoayuda y en redes para hablar de lo que dejó una relación difícil con la madre. No aparece en los manuales de diagnóstico. Si lo que sientes te impide dormir, trabajar o estar con otros, eso se evalúa con un psicólogo.

¿Tengo herida materna si mi mamá fue buena madre?

Puede ser. Muchas veces no hubo maltrato, sino una madre deprimida, enferma, muy ocupada o de duelo, que estaba pero no podía mirar a su hija o a su hijo. La herida habla de lo que te faltó a ti, no de si ella fue buena o mala.

¿Cuánto tarda en sanar la herida materna?

No hay un plazo, y desconfía de quien te dé uno. Lo que suele pasar es que algunas reacciones se aflojan en semanas (la culpa al colgar el teléfono, por ejemplo) y otras siguen apareciendo durante años, cada vez con menos fuerza.

¿Tengo que perdonar a mi madre para sanar?

No. Puedes dejar de cargar lo que era de ella sin decir que estuvo bien lo que pasó. Si te presionan a perdonar a alguien que te hizo daño, en una sesión o en un taller, tienes derecho a decir que no.

¿Puede hacerme mal trabajar la herida materna sola o solo?

Si hubo abuso, violencia o abandono grave, sí puede remover más de lo que conviene manejar sin compañía. En ese caso el ejercicio de este artículo hazlo con un profesional de salud mental al lado.

Foto de Mari

Escrito por Mari

Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.

Conoce a Mari y cómo escribimos este blog

Sigue leyendo