Los órdenes del amor de Bert Hellinger, explicados

Por Mari
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Los órdenes del amor son tres ideas con las que Bert Hellinger explicaba por qué en algunas familias se repiten las mismas desgracias: que todos tienen derecho a pertenecer, que quien llegó antes va primero y que entre las personas lo que se da y lo que se toma busca equilibrarse. Cuando uno de esos tres se rompe, decía, alguien de la familia lo termina pagando sin saberlo. Te explico cada uno con ejemplos, te cuento dónde no estoy de acuerdo y al final tienes un ejercicio para mirarlos en tu propia familia.
¿De dónde sale la idea de los órdenes del amor?
Sale de la observación de Hellinger en sus talleres de los años ochenta y noventa, y está en el libro que lleva ese nombre, Órdenes del amor (Herder, 2001, traducción de Sylvia Kabelka). El libro reúne transcripciones de tres cursos.
Su punto de partida es la conciencia, esa voz que te hace sentir culpable o en paz. Hellinger notó que se comporta de forma distinta según lo que esté en juego. Cuando está en juego tu pertenencia al grupo, te sientes en falta si te alejas de los tuyos. Cuando está en juego el intercambio, te sientes en deuda si recibiste más de lo que diste. Y cuando están en juego las reglas de la convivencia, te sientes culpable si no las respetas. De esas tres funciones salen los tres órdenes.
Hay una frase suya que resume la idea: "El orden precede al amor". Dicho en simple, el amor solo no alcanza. Una hija puede querer muchísimo a su madre y, por ese mismo amor, cargar con cosas que no le tocan. Hellinger llamaba a eso "amor ciego".
¿Qué es el orden de pertenencia?
Es el primero y el que más se trabaja en las constelaciones: todos los que forman parte de una familia tienen el mismo derecho a tener su lugar en ella. Los vivos y los muertos. Los queridos y los que hicieron daño. El bebé que murió al nacer, la primera novia del abuelo, el tío que se fue a otro país y del que no se habla.
Según Hellinger, cuando a alguien se lo excluye (se lo olvida, se lo borra de la historia o se lo nombra con vergüenza), alguien que nace después tiende a repetir algo de su destino. Él lo llamaba "implicación"; hoy se habla más de lealtades invisibles. En el libro lo dice así: quienes nacen después repiten "la suerte de los excluidos".
Un ejemplo de los que más se ven. En una familia nadie habla del primer marido de la abuela, que la dejó. Dos generaciones después, una nieta elige una y otra vez parejas que se van. Nadie le contó la historia. Pero la conoce de alguna manera, por los silencios o por cómo se tensa su abuela cuando alguien sale de la casa.
Lo que propone el enfoque es reconocer a esa persona. Nombrarla. Darle un lugar en el mapa de la familia, aunque sea con un papel en el piso. Lo hablo más en la sección sobre ancestros y lealtades familiares.
¿Qué significa que "el que llega antes tiene prioridad"?
Es el orden de llegada, que a veces se llama jerarquía. En palabras de Hellinger, quien entró antes en un grupo tiene prioridad sobre quien vino después. Los padres van antes que los hijos, el hermano mayor antes que el menor y la primera pareja antes que la segunda.
No habla de quién vale más. Habla de quién llegó primero y de lo que le corresponde a cada uno. Los padres dan y los hijos toman, que es lo que en constelaciones se llama tomar a la madre o al padre. Cuando un hijo se pone por encima de sus padres, por ejemplo cuidando a su madre como si fuera su madre, o juzgando a su padre como si fuera su juez, el orden se invierte. Eso cansa muchísimo, y lo sé por experiencia: durante años yo fui la que sostenía a mi mamá, y cada llamada me dejaba agotada.
Hay una excepción importante que el propio Hellinger marca. Entre una familia y la siguiente, la regla se da vuelta: la familia nueva tiene prioridad sobre la de origen. Si te casas y tienes hijos, tu pareja y tus hijos van antes que tus padres. Mucha gente se pierde en esto, y en las peleas de suegras se nota.
Si este orden te tocó con tu madre en particular, el ejercicio para sanar con mamá en casa trabaja justo eso: volver a ponerte en tu lugar de hija o de hijo.
¿Cómo funciona el equilibrio entre dar y tomar?
El tercer orden dice que en las relaciones entre iguales lo que uno da y lo que recibe tiende a emparejarse. Si alguien te hace un favor, sientes el impulso de devolverlo. Si das y das y nunca te dejas dar, la relación se descompensa.
En la pareja, Hellinger proponía devolver un poco más de lo que se recibe cuando lo recibido es bueno. Así el intercambio crece. Y cuando lo recibido es malo, devolver un poco menos, para que no se arme una escalada. Esa última parte me parece discutible, porque hay daños que no se compensan con nada y a veces lo único sano es irse.
Con los padres el equilibrio no se puede hacer, y aquí está lo que más me sirvió de toda su obra. Lo que te dieron, empezando por la vida, es tan grande que no hay forma de devolverlo. Querer pagarles esa deuda (cuidándolos de más, sacrificando tu vida por ellos, fracasando para no superarlos) es una trampa. Según Hellinger, eso se compensa pasándolo hacia adelante: a tus hijos, a tu trabajo, a otras personas.
¿Dónde no estoy de acuerdo con los órdenes del amor?
En tres puntos. Te los cuento porque creo que hay que tomar a Hellinger con criterio, y lo explico mejor en quién fue Bert Hellinger.
El primero es cuando "honrar" se usa para tapar un abuso. El orden de pertenencia dice que el padre que hizo daño también pertenece a la familia, y eso tiene sentido: borrarlo no ayuda. Pero de ahí a pedirle a una víctima que le haga una reverencia hay mucha distancia. Yo no la recorro.
El segundo es la lectura muy rígida de los roles de hombre y mujer que aparece en algunos de sus textos. Es de otra época y no la comparto.
El tercero es presentar los órdenes como leyes que, si no se cumplen, traen desgracias. Nadie lo ha comprobado. Son una manera de mirar, útil para muchas personas, y nada más. Lo que dice la investigación sobre las constelaciones está en el artículo sobre si funcionan las constelaciones familiares.
Pongamos que Martín, 39 años, programador, es el mayor de tres hermanos. Desde que su padre se fue de la casa, cuando él tenía doce, fue el que ayudó a su madre con las cuentas y con los hermanos.
Hoy gana bien y les sigue pasando dinero a todos. Su pareja se queja de que nunca hay plata para ellos dos. Cuando hace el ejercicio de abajo, se da cuenta de que en su hoja se dibujó al lado de su madre, a la altura de ella, en el lugar del padre. No cambia todo de un día para otro. Lo primero que hace es hablar con su madre para dejar de pagarle el alquiler a su hermano menor, que ya tiene 31 años.
Las tres preguntas de los órdenes
Te lleva unos 20 minutos. Necesitas una hoja grande, un lápiz y un rato a solas.
- Dibuja tu familia de origen con círculos: tus padres, tus hermanos y tú. Pon a cada uno donde te salga, sin pensarlo.
- Pregunta de la pertenencia: ¿falta alguien? Piensa en hijos que murieron, parejas anteriores de tus padres, alguien de quien no se habla. Agrégalo con un círculo punteado.
- Pregunta del orden: mira dónde quedaste tú. ¿Estás al lado de alguno de tus padres, a su altura, o delante de ellos? Anótalo con una flecha.
- Pregunta del equilibrio: escribe al costado a quién le das mucho más de lo que recibes, y a quién no le aceptas nada.
- Mira la hoja dos minutos entera, sin escribir.
- Termina con una sola frase que empiece con "Me doy cuenta de que…". Guarda la hoja hasta mañana.
Qué suele pasar
Lo más común es que una de las tres preguntas te toque más que las otras dos. Quédate con esa. Las otras pueden esperar otra semana.
El error más común
Usar el dibujo para encontrar al culpable de todo. Si terminas enojada o enojado con alguien, para y vuelve otro día. El ejercicio sirve para ver tu lugar, no para juzgar el de los demás.
Cuándo no hacerlo sola o solo
Si en tu familia hubo abuso, violencia o una muerte muy reciente, haz este ejercicio con un profesional al lado.
Si te interesa seguir con ejercicios escritos como este, en Soltando Cargas hay un plan de siete días para mirar lo que heredaste. Y si trabajas ayudando a otros, como terapeuta o como la persona que siempre sostiene a todos, el paso que sigue es leer sobre los órdenes de la ayuda.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los tres órdenes del amor?
La pertenencia (todos los miembros de la familia tienen derecho a su lugar), el orden de llegada (quien llegó antes va primero) y el equilibrio entre dar y tomar. Hellinger los describe en su libro Órdenes del amor (Herder).
¿Los órdenes del amor son leyes científicas?
No. Son observaciones de Hellinger a partir de sus talleres, sin estudios que las comprueben como leyes. A mí me sirven como una forma de leer lo que pasa en una familia, no como reglas que haya que cumplir.
¿Honrar a mis padres significa aceptar lo que me hicieron?
No. Puedes reconocer que te dieron la vida y, al mismo tiempo, decir que lo que hicieron estuvo mal y poner distancia. Si hubo abuso o violencia, cuidarte va primero.
¿Dónde puedo leer los órdenes del amor de Hellinger?
El libro se llama Órdenes del amor y lo publica Herder en español, con traducción de Sylvia Kabelka. Son transcripciones de cursos, así que se lee más como un registro de talleres que como un manual.
¿Qué pasa si en mi familia se rompe un orden?
Según el enfoque, alguien de una generación posterior tiende a repetir algo de esa historia sin saberlo. No es una condena. Mirarlo y reconocer a quien quedó afuera suele aflojar esa repetición.

Escrito por Mari
Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.