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Constelaciones con Mari

Los órdenes de la ayuda de Bert Hellinger

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Publicado el · 9 min de lectura

Dos manos adultas a cierta distancia sobre una mesa, una ofreciendo una taza de té y la otra abierta esperando

Los órdenes de la ayuda son cinco condiciones que Bert Hellinger describió para ayudar a otra persona sin hacerle daño ni hacértelo a ti: dar solo lo que tienes, respetar las circunstancias del otro, tratarlo como adulto, tener en cuenta a toda su familia y no juzgar. Para cada uno describió también un "desorden", que es la ayuda que termina pesando. Los pensó para terapeutas, pero a mí me sirvieron para algo muy de casa: dejar de ser la que siempre rescata a todos.

¿De dónde salen los órdenes de la ayuda?

Salen de una conferencia que Hellinger dio en 2003 y de un libro que escribió después, Ordnungen des Helfens. En español se publicó en 2006 como Los órdenes de la ayuda, en la editorial Alma Lepik, con traducción de Sylvia Kabelka.

La idea de base es que toda ayuda entre personas repite algo del vínculo entre padres e hijos. Los padres dan y los hijos toman. Ahí está bien que sea así. El problema empieza cuando ese esquema se traslada a la relación entre adultos: el que ayuda se pone en el lugar del padre o de la madre, y el que recibe se queda chico.

Si todavía no leíste los órdenes del amor, te conviene empezar por ahí. Los de la ayuda se apoyan en ellos, sobre todo en el equilibrio entre dar y tomar.

¿Qué dice el primer orden de la ayuda?

Que la ayuda tiene límites. Das lo que tienes y esperas solo lo que necesitas.

El desorden es querer dar lo que no tienes, o cargar con algo que la otra persona tiene que llevar por sí misma. Se ve muchísimo en las familias. La hija que se endeuda para pagarle las deudas a su padre. El hermano que se hace cargo del hijo de su hermana para que ella "no sufra". Con buena intención, se quedan sin nada y el otro tampoco crece.

Yo viví esto con el dinero. Durante años siempre aparecía alguien que necesitaba ayuda y siempre terminaba dando, aunque a mí no me alcanzara. Lo que más me costó entender fue que no estaba ayudando tanto como creía. Estaba repitiendo lo que vi hacer en mi familia.

¿Qué significa respetar las circunstancias?

Significa que ayudas hasta donde las circunstancias de la otra persona lo permiten, y no más. Hay cosas que no se pueden cambiar: una enfermedad, una historia familiar, una pérdida, el carácter de alguien. Ayudar en contra de eso, como si se pudiera borrar, agota a los dos.

El desorden es negar las circunstancias. Suele pasar cuando el que ayuda no soporta ver el dolor del otro y quiere arreglarlo rápido, más por él mismo que por la persona. Si alguna vez llamaste a alguien diez veces en un día "para ver cómo está" porque tú no podías con la angustia, sabes de qué hablo.

¿Por qué hay que tratar al otro como adulto?

Porque cuando ayudas a un adulto como si fuera un niño, le quitas responsabilidades que son suyas. Ese es el tercer orden: el que ayuda se para de adulto a adulto, no de padre a hijo.

Hellinger hablaba aquí de la transferencia, un término del psicoanálisis. La persona que pide ayuda, a veces sin darse cuenta, busca en quien ayuda al padre o a la madre que le faltó. Si el que ayuda acepta ese lugar, se arma una relación que no termina nunca. El terapeuta se vuelve imprescindible. La madre resuelve todo por su hijo de 35 años. Nadie crece.

Me parece el orden más útil para la vida cotidiana. Antes de ayudar, pregúntate desde dónde lo estás haciendo: ¿de igual a igual, o desde arriba?

¿Qué es eso de estar del lado de todos?

El cuarto orden dice que quien ayuda tiene que tener en cuenta a toda la familia de la persona, no solo a ella. Mirar el sistema, en lugar de quedarse con una sola versión.

El desorden es tomar partido. Escuchas a una mujer contar lo malo que fue su padre y te pones de su lado contra él. Parece empatía. El problema es que el padre sigue siendo su padre, y una ayuda que lo deja afuera la deja a ella peleada con la mitad de lo que es. Esto conecta con el orden de pertenencia: los que quedan excluidos, según Hellinger, vuelven a aparecer de otra forma.

Aquí hago una aclaración propia. Estar del lado de todos no quiere decir que todo dé igual. Si hubo abuso, hubo alguien que dañó y alguien que fue dañado, y quien ayuda tiene que poder decirlo.

¿Ayudar sin juzgar es posible?

Es difícil, y por eso es el quinto orden. Consiste en mirar a la persona tal como es, aunque sea muy distinta a ti, sin ponerte por encima.

El desorden es juzgar junto con el cliente, o con el amigo que te cuenta su problema. "Tu ex es un desastre." "Tu madre siempre fue así." Ese juicio compartido da alivio un rato, pero deja a quien ayuda en una posición moral superior y le cierra a la otra persona el camino de reconciliarse con su historia, si algún día quiere hacerlo.

¿Cómo se ven los cinco órdenes juntos en una familia?

Casi nunca aparece uno solo. Piensa en una madre con un hijo de 30 años que no consigue trabajo. Le paga todo aunque a ella no le alcanza (primer orden). No acepta que él tenga sus tiempos y le busca entrevistas por su cuenta (segundo). Le habla como a un chico de colegio (tercero). Le dice que su padre, que se fue, tiene la culpa de todo (cuarto). Y cada vez que hablan de él con la familia, lo juzgan juntos (quinto).

Visto así, la ayuda no está ayudando. Ella está cansada y él cada vez más chico. Lo que proponen los órdenes no es que lo abandone. Es que le devuelva el lugar de adulto: que le pregunte qué piensa hacer, que deje de hablar mal del padre delante de él y que ayude con lo que le sobra, no con lo que le falta.

¿Dónde veo los límites de este enfoque?

En que se puede leer como una invitación a no hacer nada. Respetar las circunstancias no significa quedarse mirando cuando alguien está en peligro. Si una persona piensa en hacerse daño, o vive violencia en su casa, lo que corresponde es ayudar ya y buscar a un profesional, no esperar a que "el sistema" se acomode.

Y también conviene saber que estas ideas, como todas las de Hellinger, vienen de su observación y no de estudios. Lo cuento con más detalle en quién fue Bert Hellinger y en el artículo sobre si funcionan las constelaciones familiares.

Pongamos que Elena, 52 años, enfermera, es la que en su familia resuelve todo. Le paga la luz a su hermano, acompaña a su madre al médico y le escribe el currículum a su sobrino.

Una noche se da cuenta de que está furiosa con todos y no sabe por qué. Cuando revisa los cinco órdenes, se reconoce en el primero y en el tercero: da más de lo que tiene y trata a su hermano de 48 años como si tuviera 15. Decide una sola cosa para empezar: la próxima vez que él le pida plata, le va a preguntar qué piensa hacer él antes de decir que sí. Su hermano se enoja dos semanas. Después consigue un trabajo de medio tiempo.

La lista de las ayudas

Te lleva 15 minutos. Necesitas una hoja y un lápiz.

  1. Escribe los nombres de las personas a las que ayudas seguido, una debajo de otra.
  2. Al lado de cada nombre, anota en una palabra qué haces por esa persona: plata, tiempo, consejos, trámites, escucha.
  3. Para cada una, pregúntate si te alcanza lo que das. Marca con una X las ayudas que te dejan sin dinero, sin tiempo o sin ganas.
  4. Ahora pregúntate si esa persona podría hacerlo por sí misma, aunque le cueste. Marca con un círculo las que sí.
  5. Mira los nombres que tienen X y círculo a la vez. Ahí suele estar el desorden.
  6. Elige uno solo y escribe una frase con lo que vas a hacer distinto esta semana.

Qué suele pasar

Muchas personas se sorprenden de lo larga que es la lista. Otras sienten culpa al marcar la primera X. La culpa es normal: según Hellinger, es la conciencia avisando que te estás moviendo de un lugar conocido.

El error más común

Cortar todas las ayudas de golpe. Eso suele terminar en una pelea y en volver a lo mismo al mes. Cambia una cosa por vez.

Cuándo no hacerlo sola o solo

Si cuidas a alguien con una enfermedad grave o una discapacidad, este ejercicio no es para decidir si dejas de cuidarlo. Es para ver qué apoyo necesitas tú. En ese caso, habla también con un profesional o con un grupo de cuidadores.

Si te reconociste en la persona que siempre sostiene a todos, en Soltando Cargas hay un plan escrito de siete días justamente para eso: ver qué estás cargando que no te corresponde. Y si quieres ver de dónde sale este patrón en tu historia, el ejercicio para sanar con mamá en casa es un buen lugar para empezar.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos son los órdenes de la ayuda?

En la versión más difundida son cinco: ayudar dentro de los propios límites, respetar las circunstancias, tratar al otro como adulto, tener en cuenta a toda su familia y no juzgar. Cada uno tiene su "desorden", que es la forma de ayudar que termina haciendo daño.

¿En qué libro están los órdenes de la ayuda?

En Los órdenes de la ayuda, de Bert Hellinger, publicado en español por Alma Lepik en 2006 con traducción de Sylvia Kabelka. El título original en alemán es Ordnungen des Helfens.

¿Sirven si no soy terapeuta?

Sí. Hellinger los pensó para terapeutas y trabajadores sociales, pero describen muy bien lo que pasa cuando una madre rescata a un hijo adulto o cuando alguien se hace cargo de los problemas de toda la familia.

¿No ayudar no es egoísta?

Los órdenes de la ayuda no dicen que no ayudes. Dicen que ayudes con lo que tienes y en lo que la otra persona necesita, no en lo que tú necesitas darle. A veces eso significa ayudar menos, y a veces de otra forma.

Foto de Mari

Escrito por Mari

Mari escribe sobre constelaciones familiares desde lo que vivió con su propia familia. Es la autora de Soltando Cargas, un cuaderno de ejercicios para soltar lo que se hereda.

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